Episodio 4: Una red que compraba bebés y la mujer que recordaba la historia

Estás en la radio de Archivo. Aquí las historias encuentran su propia voz y hoy te presentamos: 

Busco a mi familia. Una miniserie sonora documental sobre adopciones en Guatemala

Puedes escuchar el audio aquí, mientras lees la transcripción que se encuentra más abajo en esta página:

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Introducción (Melani Coyoy):

Florian y Henry son dos hermanos que acaban de reencontrarse. Juntos, vuelven a Escuintla para buscar la tumba de sus padres y visitar a Irma, la mejor amiga de su mamá. Lo que parecía solo una visita se convierte en una revelación. 

Liliana Villatoro, editora y periodista de Archivo, cuenta cómo a través del relato de Irma se dibuja algo más grande: una red que operaba en los márgenes de la legalidad, comprando bebés y aprovechándose de la pobreza. 

Este episodio desarma esa cadena de silencios, una historia que también tiene que ver con el conflicto armado interno en Guatemala.

Episodio 4: Una red que compraba bebés y la mujer que recordaba la historia

LILIANA VILLATORO: Aquel sábado despedimos a Florian y a Henry después del  almuerzo especial que Yuseli preparó y que compartieron con nosotros. Partimos y Florian pasó unos días con Henry y su familia. 

Petén no se parece a Lyon, aquí el territorio es ancho, selvático y las dinámicas sociales también son distintas.

La familia de Yuseli es numerosa y el ambiente familiar hizo sentir a Florian parte de aquel grupo. Él me contó que fueron días felices.

La familia de Henry preparó una bienvenida para Florian, en El Chal, Petén. Fotografía: Edwin Bercián

FLORIAN:  Fue increíble. Increíble la experiencia. Eh, sí, fue realmente fue muy buen muy buen día para nosotros. Fuimos también a Izabal.

Eh, y los hermanos de de de mi cuñada me han llevado a varios puntos muy cerca de El chal para conocer un poco más y sí, fue muy muy muy bonito estos días. Muy bonito. 

LILIANA: ¿Fuiste a jugar fútbol también con ellos? ¿Qué tal? ¿Cómo fue?

FLORIAN: Ah, también jugar fútbol con puros latinos es una experiencia muy buena, sí. Sí, me gusta mucho, sí.

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LILIANA: Además de convivir, Henry y Florian hicieron otros planes. Querían volver al lugar donde nacieron y encontrar la tumba de sus padres. También buscaron a Irma, a quien ellos consideran la mejor amiga de su mamá y que además era la única persona viva que podría contarles la parte de la historia que ellos no lograron ver.

FLORIAN: Yo cuando llegué a su cuando he llegado a su a su casa ella eh ¿Cómo se ¿Cómo se dice? Abrí la la puerta y empezó a llorar cuando ella me vio.

LILIANA: El llanto de Irma fue inmediato. Lloró como si hubiera esperado toda la vida por Florian. Como si frente a ella no estuviera un hombre adulto, sino aquel niño de tres meses que una vez tuvo en brazos. El recuerdo la atravesó de golpe.

IRMA: Mire, que cuando lo vi que de cuando ahora que vinieron, a mí me dio una gran nostalgia porque lo tuve en mis manos desde 3 meses. Porque a él de tres meses que lo dieron.

LILIANA: Era ver al hijo de su amiga volver del silencio. Al hijo que Rut lloró, y ella también. Sin embargo, el llanto de Irma no era solo reconocimiento. Era también culpa, mezclada con ternura y recuerdos

FLORIAN: Ella después me contó que eh sí estaba llorando. Fue porque yo parece

LILIANA: ¿Te pareces?

FLORIAN: Ajá. A a mi no, a mi a mi papá

LILIANA: El parecido con su padre biológico fue lo primero que Irma notó. Un vínculo que sobrevivió  tiempo, distancia y  silencio. Irma les contó todo lo que sabía. Desde los días en que Rut intentaba encontrar alguna salida. Y a la única que tenía cerca era a ella.

A mi me contó la conversación que tuvo con Florian después, en una llamada telefónica que tuvimos. Hablamos de Rut y de cómo llegó una mañana al parque de Escuintla vestida con una falda larga floreada. Irma vendía allí y a Rut su pareja la había sacado de casa temprano para que fuera a  trabajar al parque.

Un retrato de Rut cuelga de la pared de casa de Henry, en El Chal. Fotografía: Edwin Bercián

IRMA: La historia de ella fue así.

Ella se enamoró de un hombre ya mayor que ella, que es el papá de los patojos, de Florian, de Henry, papá de esta de otra niña que también resultó que está por ahí también ahí en Francia.

Yo por la conocía a ella, yo por Rut Pero yo solo le decía a Rut, fue muy amiga, como le vuelvo a repetir, amiga mía fue porque cuando yo necesitaba con ella platicaba yo mis problemas, problemas que yo tenía en mi casa, problemas que yo tenía tenía yo un montón de problemas también.

Entonces, le tenía  mucha confianza y ella conmigo. A veces ella lloraba, cuando ella no llevaba no le conseguía dinero al hombre, el hombre le pegaba, le daba unas matadas. Mire, seño, que esa mujer sufrió a manos de ese hombre. Ella sufrió mucho.

LILIANA: Irma notaba los abusos que Rut sufría constantemente y ambas se consolaban entre sí. No había mucho en donde apoyarse, pero al menos podían compartir las confidencias.

IRMA: Ella tenía que tener dinero para cuando el hombre llegaba, tenía que al menos tenerle unos 20 quetzales y cuando no los tenía eran unas matadas que le daba, seño. Eran unas grandes matadas que le daba en el parque.

Ella tenía que tener dinero para cuando el hombre llegaba, tenía que al menos tenerle unos 20 quetzales y cuando no los tenía eran unas matadas que le daba, seño. Eran unas grandes matadas que le daba en el parque.

Yo varias veces intenté meterlo preso, pero ella no dejaba. No, me decía, «No, no lo vaya a meter preso, doña Irma, porque no, no quiero que él vaya preso, pero la va a matar, hombre, le decía yo, «mire cómo le pegan.» Sí, doña Irma, pero no, no, no, ella así.

LILIANA: Irma fue testigo del deterioro y de cómo las circunstancias y la presión directa del padre de sus hijos, obligaron a RUT entregar a su hija, Lisa:

IRMA: Entonces vendieron el primero a la niña. Después me acordé de que ellos vendieron a la niña.

Después de la niña ella resultó y resultó de Florián. Otro niño a la venta. Entonces, este niño, fíjese que a mí me iba a quedar porque ella de último ya no lo quería dar y me dijo doña Irma, «Yo quiero hablar hablar con usted”, me dijo. “Quédese con mi niño y se queda con él”.

Pero lamentablemente mi situación mía, yo tenía un montón de niños, no tenía un hombre que me ampara, yo vivía con mi madre, mi madre no me no apenas estaba yo con con los míos en la casa, porque usted bien sabe que los padres en aquellos tiempos eran rígidos.

Después de compartir unos días en El Chal, Florian y Henry viajaron a Escuintla para buscar más datos sobre su adopción. Fotografía: Edwin Bercián

LILIANA: Entregar a sus hijos no debe haber sido nada fácil para Rut, sin embargo le habían prometido que seguiría viéndolos y nunca lo cumplieron. Para Irma estaba claro que el esquema se aprovechaba de la situación porque también a ella le tocó vivirlo:

IRMA: Yo tengo un un un patojo, un hijo.

Pero como el papá también era bolo, igual que el papá de Chano y ha llegado las viejas conmigo a que yo le diera mi hijo también. Entonces yo empecé a gritar ahí en la colonia que ellos querían robarse a mi hijo. Agarraron el carro y se fueron.

Pero la señora si, aquí todavía viven.

LILIANA: Irma dice que era una cadena, donde las personas que conocían a las familias las enganchaban con promesas. 

A cambio de reclutarlas, recibían un pago de cinco mil quetzales por bebé. Dice que no le consta pero es lo que recuerda. Y que si enganchaban a cuatro familias y conseguían cuatro bebés, se hacían de 20,000 quetzales y que además también le pagaban al padre, que era el que autorizaba la venta puesta como una adopción. 

Rut no recibió ningún dinero, entregó a sus hijos obligada por las circunstancias de violencia y la precarización, con la promesa de que estarían mejor y seguiría viéndolos.

IRMA: Porque mire, eso era una cadena, era una cadena seño. Póngale que si yo, póngale así, pongámosle, así hagamos una apariencia. Usted está embarazada, yo estoy embarazada, la mamá de Chano está embarazada, la otra está embarazada: habemos cuatro. 

Entonces, allí llega. Póngale unas familias suyas que usted tenga de confianza y le dicen, miire, «mira, fíjate que si entregás tu bebé te van a dar tanto de dinero y no tengas pena, no, no hay ningún problema, vas a seguir viendo a tu hijo”.

Eso es lo que decían, eso sí recuerdo yo que ella me contaba eso, que ese es el requisito, que lo seguían viendo a los niños. Vas a seguir viendo a tu hijo y que aquí, que allá. No le va a faltar nada. Ellos van a estar en buenas manos.

Todo eso las hacía, Entonces, póngale, ya me daban a mí, póngale que así  su amiga que era la vendedora de niños le daban sus 5000 al contado. Ya con otros cuatro a ella sí le daban 20,000.  El resto se lo daban al papá de la criatura,  el que hacía el negocio y ya ella solo hacía por tenernos, la criatura a entregarle. (inaudible)  sin novedad¿verdad? Porque no tenía que ver la mamá, solo el papá es. Ajá. Así fue en esas épocas.

LILIANA: Para Florian, la visita a Irma no solo fue emotiva. Fue también reveladora. Hasta entonces, solo tenía fragmentos de su historia. Pero Irma le dio una pieza clave: Rut no lo había entregado por voluntad propia. Había sido presionada. Había sufrido. Y había luchado por no separarse de él.

IRMA: ella me decía, «Huya con mis hijos.» Y yo no podía huir, ¿sabe por qué? Porque como mira, pues, ella me decía que huyera y que me llevara a los míos. ¿Y cómo los iba a mantener yo seño?

FLORIAN: Pero allá yo aprendí que que que había un un red de de traficantes de de niños en en Escuintla y y yo aprendí que que que yo fui yo fui ¿Cómo se dice? comprado.

Porque había una mujer allá en los años 90. Quien quien buscaba a a las familias muy muy pobres, se dice así.

y ya tenía dinero para dar a nuestra a la familia que estaba pobre y la madre biológica tenía que dar su su hijo o su hija a esta mujer para llevarlo a Europa o Estados Unidos o para nada.

Eh, yo fui unos de unos de estos bebés que fueron dados a esta mujer. Igual mi hermana. Fue exactamente lo mismo para ella.

Florian enfrentó múltiples descubrimientos sobre su adopción, en Guatemala. Fotografía: Edwin Bercián

LILIANA: Cuando empezamos a conversar con Florian, estaba convencido de  que su adopción había sido legal porque así lo decía su expediente oficial, pero en Escuintla encontró otra verdad más violenta y más oscura. Rut no decidió sola. Estaba bajo el control de su pareja, y el dinero de la adopción no fue usado para sobrevivir, ni siquiera se lo entregaron a ella. El estado permitió la existencia de un sistema dedicado a encontrar bebés para entregarlos en adopción y este se aprovechó de las circunstancias que atravesaba Rut.

FLORIAN: 

Y bueno, yo aprendí este y fue bastante duro para mí porque siempre en mi expediente de adopción estaba escrito que por extrema pobreza de mi familia, mi mamá me había dado de su propia persona en adopción, pero no es no fue así.

No fue así y sobre todo porque podemos decir que ella estaba como abajo del control de de mi de mi padre, porque mi padre tomaba mucho alcohol y él fue demasiado violento.

LILIANA: Después de regresar a Francia, Florian me contactó para contarme lo que habìa encontrado en Escuintla, porque cambiaba la idea que hasta entonces había tenido.

FLORIAN: Entonces yo yo quería hablar un poco más contigo porque yo me recuerdo que la primera vez que hemos hablado juntos que yo te había dicho que mi adopción era legal y finalmente no, no tanto.

Entonces yo yo quería hablar un poco más contigo porque yo me recuerdo que la primera vez que hemos hablado juntos que yo te había dicho que mi adopción era legal y finalmente no, no tanto.

El expediente fue legal porque adentro había todo para, ¿cómo se dice? Para llevarme a Europa de manera normal, pero lo que pasó antes no podemos decir que es algo algo normal.

LILIANA: Cada historia de adopción es distinta, sin embargo, la de Florian no fue un caso aislado. Durante décadas, cientos de niños guatemaltecos fueron separados de sus familias. Algunos, como Florian, con expedientes aparentemente “legales” que ocultaban realidades marcadas por la violencia, el alcoholismo, la pobreza. Otros, desaparecidos directamente por el ejército.

Marco Garavito dice que en el marco del conflicto armado interno hubo la posibilidad de hacer un negocio con los niños de las zonas directamente atacadas por los militares, pero que la demanda internacional creció y que las redes de adopción empezaron a buscar en otros lugares:

MARCO ANTONIO GARAVITO: Después la demanda internacional de niños de adopción en Guatemala creció muchísimo y aquellos que venían de áreas de conflicto no llenaban la demanda entonces esta red empezó ya a buscar otras rutas, por ejemplo niños que se habían perdido que no habían sido capturados por el Ejército pero que estaban en abandono en algún hogar o estaban en un hospital, entonces empezó un poco a nutrirse de estos niños también del marco de la guerra pero no de un operativo para meterlos al proceso de adopción y luego ya empezó a negociar en los hospitales con las mamás muy jóvenes en pobreza o embarazos no deseados a convencerles que le dieran a los niños hasta el punto de robar.

LILIANA: Durante años, Guatemala fue conocida internacionalmente como una fuente “rápida y legal” de niños para adopción. Pero detrás de esos expedientes había historias como la de Florian, como la de Rut, como la de cientos de mujeres pobres presionadas para entregar a sus hijos.

Según la CICIG, lo que existió fue una estructura criminal que captaba a mujeres en situación vulnerable, falsificaba documentos y manipulaba el sistema de justicia. Un sistema que operó con la complicidad de funcionarios, abogados, médicos, notarios y casas cuna.

En el  Informe sobre adopciones en Guatemala que publicaron en 2010 se lee: 

“El Estado de Guatemala no sólo incumplió su deber de protección, sino que facilitó con su estructura legal, judicial y administrativa la comisión de graves violaciones a los derechos humanos.”
(CICIG,, p. 97)

LILIANA: El reencuentro con Henry fue emocionante, pero todas las revelaciones y  la información nueva fueron difíciles de asimilar para Florian. Conversamos por videollamada el 16 de marzo de 2024, casi un mes después de su visita a Guatemala, él acababa de regresar a Francia.  Percibí por su tono y sus gestos, que se sentía triste.

FLORIAN: Eh, es como un, sí, como un cambio total, pero un un un un punto de de de empezamiento. Ajá, de inicio. Entonces, es un punto de inicio de una nueva etapa de de de mi vida. O sea, en esto estos días eh todo todo cambia.

Todo cambia mi vida. Mi relación con mi con mi novia eh los problemas que que que tengo a a asimilar todas estas información. O sea, estos días es un cambio un cambio total en todo de todos lados.

LILIANA: La relación con su novia había terminado, estaba asimilando todo lo que se había encontrado en Guatemala y le estaba afectando tanto que tuvo que pedir un descanso en el trabajo 

FLORIAN: Porque estas noticias son tan fuertes que tienen  un impacto en mi trabajo y en mi vida privada, podemos decir. Eh, sí.

Bueno, es Creo que no es una buena, no es la mejor eh etapa de mi vida de todos lados, pero creo que también es necesario para para seguir adelante.

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LILIANA: Florian llegó buscando respuestas y se fue con una verdad más compleja . Supo que su adopción fue regular solo en forma, que su madre no firmó papeles por voluntad, sino coaccionada. Y que su historia forma parte de algo mucho más grande: un sistema que operó en Guatemala durante décadas y que se alimentó del dolor, la pobreza y la violencia.

Esto no lo dejó intacto. Volvió a Francia emocionalmente afectado, pero afirmando que lo veía como un inicio, como algo necesario para seguir adelante.

Cómo afrontaría esta nueva realidad, los nuevos descubrimientos, lo que ahora sabía de su papá y su mamá. Cómo readecuaría su vida, su trabajo, sus relaciones personales alrededor de todo lo que había descubierto en Guatemala. 

No lo supe hasta el año siguiente, cuando volvimos a conversar sobre su viaje de descubrimiento. En ese tiempo y en meses recientes, más casos de adopciones irregulares se han revelado y funcionarios públicos han sido señalados. 

Te lo cuento todo en el siguiente episodio.


Narradora:  Esta serie documental fue investigada y escrita por Liliana Villatoro. La post producción sonora estuvo a cargo de Melani Coyoy. El sonido de las entrevistas y el vídeo estuvieron a cargo de Emmanuel Andrés, la fotografía es de Edwin Bercian y las ilustraciones, de Sucely Puluc. En la post producción participó también Eliane Hauri. Puedes encontrar los cinco episodios en tu plataforma de audio favorita o en nuestra página web: www.archivogt.com