Manglares en Honduras. Foto: Liliana Villatoro

Los mangles: super héroes silenciosos

Cuando escuchas el nombre “manglar», quizá lo primero que venga a tu mente es Monterrico, el canal de Chiquimulilla, o quizá has hecho algún tour para disfrutar del amanecer y hacer avistamiento de aves. Pero, te has preguntado, ¿cuál es el poder de esos árboles que pueden vivir en medio del agua y la tierra? Y más aún ¿por qué son tan super poderosos? La respuesta está en su origen, resiliencia y un superpoder que alberga el suelo que forma al crecer. 

¿Qué es el mangle? 

Es un ecosistema formado por árboles y arbustos de diferentes familias taxonómicas que pueden vivir entre la tierra y el mar. Su centro de origen fue el sureste de Asia hace 66 millones de años, en el Cretácico (yo sé que es difícil pensar tan atrás, pero pensémoslo como la última etapa de los dinosaurios). El clima, entonces, era cálido y con altos niveles de mar, las condiciones fueron perfectas para el desarrollo de nuestros superhéroes. 

Existen alrededor de 70 especies de mangle, distribuidos entre el trópico y subtrópico. En términos de distribución de especies, son dos grandes grupos donde se concentran los manglares: en las regiones del Indo-Pacífico, incluyendo Asia sudoriental, Australia y la costa este de África y en América tropical y costa oeste de África. 

Guatemala pertenece a América y en general presenta 6 especies arbóreas, entre ellas las más comunes: mangle rojo (Rhizophora mangle L.), mangle blanco (Laguncularia racemosa (L.) C.F.Gaertn), mangle negro (Avicennia germinans (L.) L.) y botoncillo (Conocarpus erectus L.). 

Manglar en Honduras. Foto: Liliana Villatoro
Manglar en Honduras. Foto: Liliana Villatoro

Superhéroes silenciosos 

Los manglares tienen múltiples superpoderes, que conocemos como servicios ecosistémicos. Son capaces de proveer el espacio para que diferentes organismos como aves, peces y otros invertebrados puedan vivir en la cadena trófica. 

Por si esto fuera poco, tienen la capacidad de absorber la energía y disminuir el impacto de las tormentas, volviendo así los poblados y ciudades cercanas más resilientes ante el cambio climático. Además tienen la capacidad de almacenar carbono en su suelo,  alrededor de cinco veces más que otros bosques. 

El súper poder de almacenar carbono

La academia ha buscado entender cómo actúa el manglar al reducir las emisiones de carbono, considerando los valores históricos de dióxido de carbono en la atmósfera que son de 430 ppm (una parte por millón (1 ppm) equivale a un miligramo de soluto por litro de disolución). 

Originalmente los manglares fueron estudiados desde qué pasaría si se llegaran a talar. Es decir, tenemos que cuidarlos porque si no, liberarán todo el carbono que tiene atrapado. Sin embargo, con la evolución de las técnicas de laboratorio, ahora podemos estudiar a los manglares al entender cuánto carbono almacenan por año. Esto permite entender mejor cuál es el rol que tienen para disminuir el carbono en la atmósfera. 

Ilustración de los mecanismos en los cuales el carbono se mueve en los ecosistemas marinos costeros. 1. El dióxido de carbono de la atmósfera es capturado por los árboles y las plantas durante la fotosíntesis. 2. Las hojas, ramas y raíces contienen carbono que es enterrado en el suelo, el cual frecuentemente es cubierto por las mareas. Esto crea condiciones que reducen la descomposición de la materia orgánica, y como resultado incrementan el almacenamiento de carbono. 3. Una pequeña parte de carbono es perdida a través de la respiración. 
Fuente: https://oceanservice.noaa.gov/ecosystems/coastal-blue-carbon. Adaptada de Sutton-Grier et al. 2014 Marine Policy.

En este mundo académico me encuentro yo buscando entender cuales son las características de los manglares  y  contribuir a la conversación sobre su importancia, así como la urgencia de continuar protegiéndolos. 

Es mi tercer año de doctorado en el Colegio de Ciencias Marinas de la Universidad de Florida y me siento como una pieza más de la comunidad científica que busca entender el rol de nuestros manglares. Dentro de ello, profundizar como las mediciones de diferentes tipos afectan el cálculo de los valores finales de carbono total secuestrado. Además, exploro cuáles son los mecanismos que estabilizan el carbono a largo plazo. Y por último, en colaboración con INAB, investigo cuales son las fuerzas principales que influyen en los manglares del Pacifico de Guatemala, aplicando un marco de trabajo que ha sido usado en otros ecosistemas de manglar y que nos permitirá refinar las estrategias de restauración y conservación. 

No podemos conservar o restaurar lo que no entendemos bien. 

Los manglares son conocidos por ser unos artistas de la adaptación y son muy diferentes en cada espacio en el que se encuentran. Ese es el reto que tenemos como comunidad científica: entenderlos mejor para adaptar nuestras estrategias de restauración, recordando que siempre es más barato conservar que restaurar. 

Nos queda mucho camino por recorrer para entender a nuestros superhéroes, así que la próxima vez que veas manglares, puedes agradecerles por todo el trabajo que hacen para que tengamos un mejor planeta.

Referencias: 

Especies arbóreas en el ecosistema manglar de Guatemala (INAB, 2019)

Breithaupt, J. L., & Steinmuller, H. E. (2022). Refining the Global Estimate of Mangrove Carbon Burial Rates Using Sedimentary and Geomorphic Settings. Geophysical Research Letters, 49(18), 1–9. https://doi.org/10.1029/2022GL100177

Williamson, P., & Gattuso, J. P. (2022). Carbon Removal Using Coastal Blue Carbon Ecosystems Is Uncertain and Unreliable, With Questionable Climatic Cost-Effectiveness. Frontiers in Climate, 4(July), 1–14. https://doi.org/10.3389/fclim.2022.853666

Woodroffe, C. D., Rogers, K., McKee, K. L., Lovelock, C. E., Mendelssohn, I. A., & Saintilan, N. (2016). Mangrove Sedimentation and Response to Relative Sea-Level Rise. Annual Review of Marine Science, 8, 243–266. https://doi.org/10.1146/annurev-marine-122414-034025