La compañera Fabiana, cortesía de Lucia Reinoso

Lucía Reinoso sobre La compañera Fabiana: “yo solo fui el canal para que su historia se contara”

Archivo entrevistó a la directora guatemalteca Lucía Reinoso a propósito de su cortometraje La compañera Fabiana, una de las obras seleccionadas para presentarse en la Muestra de Cine Hecho por Mujeres.

La Muestra surgió en 2019, en el marco del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), por iniciativa de la Asociación Guatemalteca del Audiovisual y la Cinematografía (AGACINE), en conjunto con el Centro Cultural de España en Guatemala. 

Este año, en el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el proyecto crece y sale de gira por Cobán, Antigua Guatemala, Xela y Chiquimula. Presentarán gratuitamente películas de España, Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Panamá, del 21 al 29 de noviembre, reafirmando su compromiso por visibilizar la creación cinematográfica hecha por mujeres.

Además, la Muestra presenta siete cortometrajes de la gira en su página web, entre ellos La compañera Fabiana, basada en la historia de vida de la ex combatiente Fabiana Pérez Domingo.

A propósito de esto, Archivo conversó con Lucía sobre su proceso creativo, sus motivaciones y la importancia de recuperar historias de mujeres poco mencionadas, cuyas experiencias atraviesan la memoria del conflicto desde lugares distintos, incluyendo la decisión de tomar las armas. 

Lucía Reinoso - directora de La compañera Fabiana. Foto cortesía
Lucía Reinoso, directora de La compañera Fabiana. Foto: cortesía

“En la mayoría de los casos escuchamos hablar de las mujeres en el conflicto armado interno como sobrevivientes de violencia sexual, y es fundamental reconocer las victorias de luchas como los casos Mujeres Achí y de Sepur Zarco. Pero me interesé en otras mujeres menos visibilizadas: aquellas que también tomaron las armas”, explica Lucía.

Lu, contame un poco, ¿cómo llegaste a filmar la historia de La Compañera Fabiana?

Yo me enteré del conflicto armado interno en Guatemala a los 12 años, quedé impactadisima y busqué información por mi cuenta . Me acuerdo que empezábamos a tener internet en el colegio, yo buscaba relatos y no encontraba casi nada de Guate, lo único que encontraba era de las guerrillas FAR en Colombia. Fui una niña que se obsesionó con ese tema porque aparte de una sola persona cercana a mi familia, nadie me inculcó el interés por los movimientos revolucionarios y yo quería saber más. Me terminé de enterar leyendo Masacres de la Selva de Ricardo Falla.

Empecé a leer y pensé: “¿Pero esto qué es?”. Entonces el familiar cercano me respondió: “Sí, eso pasó, eso es verdad”. Ahí, sentí que algo se me quebró. Desde entonces me quedé con la inquietud de por qué nunca se mencionaba a las mujeres dentro de los combatientes. En el 2013 cuando empezó el juicio por genocidio, tenía un viaje inminente a Suecia, pero hice todo lo posible para poderme quedar hasta el final de la sentencia. 

Me daba cuenta de que, casi siempre, las mujeres eran retratadas como víctimas que buscan justicia, que fueron violentadas o que buscan a sus familiares. Pero sentía que hacía falta hablar de otras figuras: las mujeres que combatieron. Mujeres con agencia, capaces de decidir, de decir “esto quiero, esto pienso, y por esto voy a luchar”. Esa ausencia siempre me generó mucha inquietud. 

Años después, un día, cuando trabajaba en Agencia Ocote, Alejandra Gutiérrez, la directora, nos preguntó: “Apunten su sueño, ¿qué les gustaría hacer?”. Y yo respondí: “A mí me gustaría trabajar sobre la memoria histórica de las mujeres excombatientes”. En ese momento no encontraba mucha información, o quizá yo misma no había buscado lo suficiente.

Y, de repente, cuando regresé a vivir a Suecia, salió este laboratorio.

Lucía se refiere al Laboratorio de la Muestra de Cine Hecho por Mujeres, un programa de formación que impulsó a nuevas cineastas centroamericanas mediante un proceso inmersivo para crear un cortometraje con enfoque de género. Se seleccionó a diez participantes (entre ellas Lucía) para reforzar la mirada femenina en proyectos de cine, especialmente en temas poco explorados.

 ¿Cómo surge la historia de Fabiana en el Laboratorio?

“Me preocupé: ¿dónde encontraba una historia de una mujer excombatiente? Todo parecía imposible también porque estaba yo en Suecia” 

Recuerdo que una compañera me dijo: “Lu, yo soy de Primavera del Ixcán, si querés yo puedo ayudarte”. Me contó que sus padres eran excombatientes y me ofreció buscar perfiles de mujeres en su comunidad. Me enviaba información sobre varias candidatas y me explicaba. Gracias a Marta Choc Calel, conocí la historia de Fabiana y supe que era ella. 

La compañera Fabiana - cortesía de Lucía Reinoso
La compañera Fabiana está basada en la historia real de la ex combatiente Fabiana Pérez Domingo. Foto: cortesía de Lucía Reinoso

Empezamos a comunicarnos por llamadas y WhatsApp, aunque la señal era muy irregular. Como tuve que viajar a Guatemala aproveché para seguir con el Laboratorio. Pasé menos de un mes allí, y así fue como finalmente pude grabar la historia de Fabiana.

Tenía poquísimo presupuesto, algo así como 80 dólares y me fui 3 días al Ixcán, con dos días de viaje y un día allá. 

¿Cómo se desarrolló tu proceso creativo?

Nunca quise hacer este documental desde el morbo o desde la victimización. Más bien fue reivindicar que las mujeres pueden tomar decisiones y pueden ser parte esencial.

Para mí, todo el crédito es de Fabiana: yo solo fui el canal para que su historia se contara. Su relato representa a muchas mujeres que, en circunstancias difíciles, también decidieron actuar con agencia. Por eso me interesa seguir visibilizando estas historias.

Fabiana Pérez Domingo, en Primavera del Ixcán. Foto: cortesía de Lucía Reinoso

¿Y cómo fue conocer a Fabiana?

Fue una experiencia súper linda . ¡Una mujer increíble, vos, increíble, la verdad!

En la historia de su vida, todas las decisiones fueron tomadas por ella. Desde los 17 años, cuando decidió irse por su propio camino, hasta elegir quedarse en Guatemala en lugar de ir a Cuba para tener a su bebé, cada paso reflejó su autonomía. Incluso en cuestiones personales, como sus relaciones, Fabiana siempre actuó según su criterio.

Esto no aparece en el documental, pero me encantó cuando me contó que tenía un montón de pretendientes y sí había tenido más novios, pero no les hizo caso hasta que llegó uno y pensó: “Ah, pues, miremos, ¿va?, y así decidí.»

Al final, ella misma reconoce que muchas mujeres enfrentan restricciones para hablar de estas experiencias, pero en su caso, su esposo conoce y respeta sus decisiones. Además, trabaja con otras mujeres, organizándolas y apoyándolas. 

Yo le preguntaba de estas mujeres combatientes a la persona cercana a mi familia que sabía de la guerrilla, pero con los nombres que me daba yo le contestaba: ¿qué pasa con las mujeres del campo? Hay testimonios sobre mujeres combatientes, como Yolanda Colom o Rogelia Cruz, pero muchas veces se trata de mujeres con visibilidad o recursos: académicas, profesionales, quienes pueden escribir y contar sus historias. Aquellas que regresaron a sus comunidades y cuyas condiciones nunca mejoraron, creo que es muy importante nombrarlas y visibilizar sus historias también.

La compañera Fabiana - Foto cortesía de Lucía Reinoso
La compañera Fabiana es un corto documental que puede verse en línea en la Muestra de Cine hecho por mujeres. Foto: cortesía de Lucía Reinoso.

¿Cuál ha sido el recorrido de tu documental, Lu?

En el 2021 Guatemala fue el invitado de honor del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, pude aplicar y La Compañera Fabiana quedó seleccionada y así  entré a este mundillo del cine. 

También fui a presentar el corto en su lugar de origen, porque una de mis deudas era presentarlo en el Ixcán. Lo presenté en un festival de arte en Primavera del Ixcán, que organizaba un amigo. Lo presentamos en el salón municipal de la comunidad. Fabiana habló frente a la comunidad, estuvo muy bonito.

Y este año (2025) tuve la suerte de que mi corto se  presentara en octubre en el Festival de cine y cultura : “Latinoamérica en el foco”, de Malmö, Suecia. 13 cortos se presentaron de toda Latinoamérica y habría un premio del público. Yo miraba las producciones y decía, «No, pues el mío qué va a quedar.» Y finalmente Fabiana ganó. 


Tuve la suerte de poder estar allá durante el festival y me encantó porque cuando lo presentaron la gente se reía, contenta, ¿sabés? Y me dio gusto, porque Fabiana así es, tiene humor.  Entonces a mí me llena mucho de alegría y al final, pues Fabiana se ganó los corazones del público. 

Fue muy lindo, sí, es que ella es fabulosa.