El doctor Orencio Sosa Calderón era médico y profesor universitario en Guatemala. El 24 de octubre de 1983, después de atender a dos personas heridas de bala y negarse a entregarlas sin una orden judicial, fue amenazado por hombres armados. Al día siguiente, 25 de octubre de 1983, fue secuestrado por fuerzas estatales y posteriormente desaparecido, según consta en el Diario Militar, donde figura con el alias “Vicente” y el número de registro 17. Nunca volvió a ser visto.
Décadas después, su caso fue incluido en el proceso “Gudiel Álvarez y otros vs. Guatemala (Diario Militar)” ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en 2012 declaró responsable al Estado guatemalteco por las desapariciones forzadas documentadas en ese archivo y ordenó medidas de reparación integral para los familiares de las víctimas.
“Quiero que recuerden a mi papá como un hombre honesto, con un gran sentido de la justicia, muy humano, ávido de conocimiento y buen papá. Honesto porque siempre decía lo que pensaba, aunque eso a veces le trajera enemistades. Con un gran sentido de la justicia porque trataba a todo el mundo por igual y cuando algo le parecía injusto, no dudaba en expresarlo”, cuenta desde Europa, su hija Linda a 42 años de su secuestro y desaparición forzada.
