El documental No Other Land hizo historia al ganar un Oscar este año. Dirigido por Hamdan Ballal, Yuval Abraham, Basel Adra y Rachel Szor, la cinta pone el foco sobre la vida en Masafer Yatta, una comunidad palestina amenazada por la ocupación israelí. Con una narrativa íntima y poderosa, muestra el despojo, la resistencia y la vida cotidiana bajo un sistema de violencia estructural.
Pero lo que ocurre fuera de cámara también habla fuerte. Días después de la premiación, Hamdan Ballal fue golpeado y detenido por soldados israelíes tras un ataque de colonos a su casa en la localidad palestina de Susya. Según Yuval Abraham, su compañero de dirección, Ballal fue interrogado en una base militar y liberado al día siguiente. Las Fuerzas de Defensa de Israel negaron haberlo detenido en una ambulancia, aunque testigos y organizaciones reportan lo contrario.
Más de 500 miembros de la Academia de Cine de Hollywood firmaron una carta de protesta por la falta de solidaridad institucional con Ballal. La paradoja es brutal: un documental que denuncia la violencia es seguido, en la vida real, por más violencia contra quienes lo hicieron posible.
No Other Land no es solo un testimonio. Es una advertencia y una memoria viva. Y lo que pasó con Ballal lo confirma.
Redacción asistida por IA
