Seguridad alimentaria: mejoras temporales y desafíos persistentes

Por: Liliana Villatoro

Según el análisis integrado de seguridad alimentaria, de FEWS NET sobre Guatemala, de junio a septiembre de 2024 el resultado más alto será de Crisis (Fase 3 , CIF) y aunque algunas áreas presentarán mejora entre octubre de 2024 y febrero de 2025, alrededor de 1.5 y 2 millones de personas estarán afectadas.

Guatemala ya enfrenta una severa crisis alimentaria, impactando a aproximadamente 2 a 2.5 millones de personas entre junio y septiembre de 2024. Las lluvias irregulares y altas temperaturas han perjudicado los cultivos de granos básicos, reduciendo la disponibilidad de alimentos y la demanda de mano de obra en las zonas rurales pobres. Esta situación coincide con la temporada de escasez, agravando la inseguridad alimentaria en el país.

Entre octubre de 2024 y febrero de 2025, algunas áreas verán una leve mejoría gen cultivos comerciales. Además, las cosechas de maíz y frijol, aunque por debajo de lo normal, aliviarán la dependencia del mercado por algunos meses. Aun así, entre 1.5 y 2 millones de personas continuarán en crisis alimentaria durante este período.

Las áreas más afectadas incluyen el Corredor Seco, Alta Verapaz y el Altiplano. Estas regiones han sido golpeadas repetidamente por impactos climáticos adversos, lo que ha reducido significativamente la resiliencia de los hogares en situación de precariedad. Estos hogares destinan una gran parte de sus ingresos a la compra de alimentos debido a que no cuentan (por diversas razones) con reservas propias, lo que perpetúa la inseguridad alimentaria.

La disponibilidad de maíz, como de otros cultivos, puede variar de acuerdo a las condiciones climáticas. Foto: Liliana Villatoro

El informe de FEWS NET subraya la necesidad de incrementar la asistencia alimentaria y apoyar a las comunidades vulnerables para fortalecer su capacidad de resistencia frente a los cambios climáticos. Sin medidas adecuadas, la situación de inseguridad alimentaria en Guatemala podría empeorar, afectando a un mayor número de personas en el futuro cercano.

Frijol secándose al sol en Camotán, Chiquimula. En 2023 las cosechas se vieron reducidas. Foto: Liliana Villatoro

La persistencia de la crisis alimentaria en Guatemala es un claro recordatorio de los efectos devastadores del cambio climático en las poblaciones más vulnerables. La combinación de condiciones climáticas extremas y la falta de recursos suficientes para hacer frente a estas adversidades plantea un desafío significativo que requiere esfuerzos prolongados.