Tres mujeres de Livingston, Izabal, hablan sobre el cambio climático y cómo sus vivencias se ven atravesadas por ello, en este territorio de Guatemala
Por Eliane Hauri y Liliana Villatoro
Este artículo se realizó como parte del Curso de Periodismo Climático promovido por el programa de Desarrollo Rural y Adaptación al Cambio Climático – ADAPTATE de la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) en Guatemala.
En octubre de 2023 la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora presentó un informe sobre el cambio climático y las mujeres garífunas y afrodescendientes.
El estudio, entre otras cosas, buscaba conocer cómo afecta el cambio climático a las mujeres garífunas y afrodescendientes. Se realizó una encuesta a una muestra de 14 mujeres, de diversos orígenes y ocupaciones sobre cómo perciben el cambio climático y su impacto en sus vidas y las de su familia. Los resultados mostraron que ellas habían escuchado los términos “cambio climático” y “efecto invernadero” y que casi todas están de acuerdo en que el cambio climático les afecta y afecta a su localidad.

Estos efectos, según el estudio, se perciben principalmente en “calor extremo” o «clima extraño”. En menor medida se identifican las plagas, la sequía o escasez de agua.
El informe indica que «la mayoría de mujeres que respondieron la encuesta (78%) tienen entre 20 y 55 años y un 15% pertenece a las comunidades LGBTQ+. La mayoría de ellas reside en Guatemala. Todas estas mujeres, han oído los términos “cambio climático” y “efecto invernadero”. Una minoría (7%) no reconoce la diferencia entre contaminación ambiental y cambio climático».
Una respuesta interesante de las encuestas fue que algunas mujeres piensan que «la pérdida de conocimientos» es un efecto negativo para enfrentar el cambio climático. Lo vinculan a la falta de escucha hacia las abuelas y mujeres sabias, «quienes podríamos perder antes de que puedan aportarnos sus conocimientos sobre el comportamiento del aire, tierra, mar y los animales, especialmente en los territorios que habitamos».
Livingston, Izabal
Según el Atlas de vulnerabilidad al cambio climático del departamento de Izabal publicado por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y Rain Forest en 2022, a nivel general el departamento de Izabal presenta una temperatura media de 25.7°C, con máximas de 34.3°C, y mínimas de 17.7°C.



Los mapas reflejan pues, las experiencias que las mujeres relatan en el estudio de Afroamérica XXI. Sin embargo, la experiencia de las personas no se puede generalizar pues parte de cada vivencia y de una diferente mirada en cuanto al cambio climático. Sin embargo, estas experiencias individuales permiten conocer más de cerca cómo algunas mujeres entienden, viven y se adaptan al cambio climático.
Gloria Núñez, la lidereza
Gloria Núñez de Silva coordina la Asociación Afroamérica 21 en Livingston, Izabal. Para ella, el cambio climático influye en la disminución de pesca. Este fenómeno lo relaciona al aumento de la pesca industrial. Ella explica que la cultura garífuna está vinculada al mar y por lo tanto respeta lo que de ahí se obtiene, sin forzar las cantidades ni los tiempos.

Núñez precisa que el pescado es parte elemental de la seguridad alimentaria en el territorio de Livingston y esa reducción de las cantidades que se pueden pescar es un peligro para su seguridad alimentaria. «Nosotros hemos visto que trae sus consecuencias el cambio climático, hay especies que desaparecen, hay ríos que se han secado, pero por manos del hombre también», apuntó una tarde de noviembre, en la sede de la asociación que dirige.
Una de las consecuencias del cambio climático son los fenómenos extremos. Respecto a esto, Gloria comentó cómo, por primera vez en diez años, hubo huracanes que afectaron Livingston. «Las olas subieron hasta el pueblo y resultó una gran cantidad de peces regados», contó Gloria, quien recuerda también que del río Quehueche antes se sacaba almejas y ahora ya no.
«En nuestra cultura garífuna se hacen ceremonias de agradecimiento al mar, porque el mar es nuestra seguridad alimentaria y lo tenemos que cuidar», apuntó.
Zaida Troches: estudiar y migrar
Zaida Gabriela Troches López tiene 17 años y estudia Magisterio. Tuvo que mudarse a Livingston porque en la comunidad donde vivía, San Juan, sólo se puede estudiar hasta el ciclo básico. Ahora, mientras continúa sus estudios, también forma parte del programa Ecoveleros de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco).
Fundaeco se enfoca en la educación y busca mejorar el desarrollo comunitario y condiciones de la juventud para que accedan a mejores oportunidades. El programa Ecoveleros fomenta el desarrollo comunitario en jóvenes de zonas costeras para que puedan aprender oficios como la electricidad, la carpintería o la navegación. Se integran capacitaciones sobre educación ambiental y derechos de la mujer y la juventud.
«Pienso que tenemos que buscar la manera de cambiar esto, buscar una mejora porque realmente se está poniendo peor» dice Troches cuando se refiere al cambio climático. Para ella, esto se ve reflejado en los cambios de temperatura pero también lo vincula al exceso de basura y a los efectos en las siembras. Opina que la disminución de pesca también es un efecto del cambio climático. El tema no le es ajeno, su madre es pescadora artesanal.
«Antes sacaban de 10 a 20 libras de pescado por pesca. Ahora sacan entre 3 y 5 libras». Y como Núñez, también se refiere al cuidado que tienen los pescadores artesanales para no agotar los recursos. Su madre, explica, usa atarraya y trasmallo. Con estas herramientas y las redes adecuadas se cuidan de no atrapar al pescado pequeño.

De su madre, Troches ha heredado conocimientos sobre la pesca y también el gusto por la formación. Recuerda cómo la ha visto participar en distintos programas y menciona que a ella le gusta también participar y formarse.
Troches no sabe si volverá a San Juan a residir. Quiere estudiar agronomía y ve en la formación, una manera de acceder a otras oportunidades. En San Juan, según Troches, la pesca es menor y la tierra no resulta especialmente fértil. Dice que en su aldea no hay oportunidades de trabajo. Para ella, mudarse, aprender oficios prácticos y eventualmente ir a la universidad, representa la opción a seguir.
Karen Dubois: empoderar a las niñas y a las mujeres con Fundaeco
Karen Dubois es directora del programa Mujer y Niña Sanas y Empoderadas de Fundaeco. Es una organización ambientalista que lucha por la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible de las comunidades en Guatemala.
Karen cuenta cómo existen convenios de trabajo conjuntos así como programas específicos que apoyan la protección de los bosques y que incentivan a los grupos comunitarios de estas áreas.
La trabajadora de Fundaeco considera que las personas con las que ha trabajado a través de Fundaeco están conscientes del cambio climático. El programa en el que ella trabaja busca, además, incluir a las mujeres en los espacios de toma de decisiones, principalmente sobre los recursos naturales. La meta del programa es que las mujeres sean parte de las decisiones que se puedan tomar sobre el uso de los recursos naturales principalmente a nivel de comunidades. De hecho, algunas comunidades se han apropiado de tal forma este proceso que están desarrollando algún tipo de monitoreo de las especies que especies de mamíferos que recién dentro del área protegida esto en jurisdicción del municipio de Livingston.
Según Dubois las mujeres tienen un rol clave en la problemática del cambio climático por la transmisión de conocimientos que hacen. Por eso, considera que deben estar informadas y conscientes de sus propias necesidades sobre esos recursos. Esto está vinculado también a la especial forma en que ellas son afectadas con temas particulares, como las enfermedades.

«Les afecta a ellas una vez no tengan las condiciones de prevención de cualquier tipo de enfermedad» dice la entrevistada quien hace referencia al aumento de personas afectadas con dengue en la región. «Nuestro abordaje, básicamente es educar, informar, sensibilizar», comenta y esto se amplía a otros temas como la violencia, que también atraviesa de forma particular la vida de las mujeres.
La incidencia entonces, menciona la directora de programa, es a partir de varias áreas, no solo la ambiental. Aunque respecto a esto también tienen una alianza donde se realizan charlas educativas en escuelas para ir sensibilizando. «Toda acción cuenta (para prevenir) los daños que la humanidad le está haciendo a la naturaleza», afirma.
Para Karen Dubois las diferentes áreas en que trabajan aportan para fortalecer a las comunidades, especialmente a las mujeres.

